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Norgara

Estoy contigo y me faltas tú

Presencia Familiar

Esta vez, el reto está en escribir sobre la presencia. Llevo unos días con la idea en la cabeza y con dificultad para plasmarlo en palabras. Hasta que hoy con mi peque he visto este video de Masha y el oso que me ha inspirado para aterrizar mis ideas.

 

¿Sabes ese momento en el que estás hablando con alguien y tienes las sensación de que no está? puede que esté a tu lado, te mire e incluso te conteste cosas con sentido, pero tú sientes que hay algo que falta: su presencia. Seguro que te resulta fácil recordar un momento así.

Otras veces puede ser que actúes como el oso, que juega con Masha pero en realidad está inmerso en su crucigrama. A veces, simulamos escuchar y hablar cuando, en realidad, estamos centrados en hacer la cena o pensando en como solucionar un problema de trabajo. Es ese momento en el que estás pero no estás. Es algo muy habitual en nuestra sociedad, diría que casi necesario para poder llegar a todo… pero a veces nos arrastra demasiado y se convierte en una dinámica generalizada (sobre todo cuando tenemos el móvil a mano).

Por eso creo que todos podemos reconocernos esta situación. Y también creo que los/as niños/as pequeños/as son especialmente sensibles a ello. Imagino que será porque su instinto les prepara para ello: a pesar de que la sociedad ha evolucionado, el cerebro humano sigue funcionando como hace miles de años y las crías humanas están capacitadas para reclamar atención cuando sienten que están desprotegidas. Y la falta de presencia de su figura de referencia puede conllevar un claro riesgo para su supervivencia ¿quién sino va a proteger y atender sus necesidades? De manera que cuando el adulto está pero no está, activa su sistema de alarma y pone en marcha mecanismos destinados a recibir la atención que necesitan (que necesitamos, en realidad).

Entonces, ¿qué es esto de la presencia?

Mi madre lo llamaba “estate a lo que estás”. Otros lo reconocen en el carpe diem. Se trata de estar abiertos a escuchar más allá de las palabras, a intuir la emoción detrás de la acción, a observar, a acompañar (*).

Y esto es importante porque en el día a día necesitamos esa atención; generalmente los adultos estamos tan desconectados de nuestras propias necesidades que o no sabemos identificarla o nos resignamos hace tantos años que estamos acostumbrados a no recibirla. Pero los/as niños/as no… los/as niños/as la siguen necesitando y tienen los mecanismos para lograrla. Primero a través de la mirada cómplice, la sonrisa, la invitación al juego. Si así no tienen verdadera presencia, puede que:

  • Reclamen más y más horas de juego: si hemos pasado la tarde con el peque y nos sigue pidiendo más, algo está pasando y conviene revisar cómo hemos pasado ese tiempo. ¿Realmente hemos estado con él o hemos compartido el espacio mientras le vigilábamos?
  • Muestren enfado, reclamando cosas que terminan creyendo pueden sustituir a la presencia de su figura de referencia como el móvil, las chucherías,… A veces somos los propios adultos quienes recurrimos a ellas tratando de engañarles, de conseguir más tiempo para acabar con lo que estamos haciendo… y lo terminan integrando. En otras ocasiones, simplemente es la manera de poder “justificar” esa frustración que sienten.

Presencia FamiliarEn la mayoría de ocasiones es suficiente con media hora de presencia para satisfacer la necesidad que los/as peques tienen de ese contacto genuino, aunque si es una época más complicada puede que necesiten más tiempo.

Nos escudamos en que tenemos muchas cosas por hacer y es verdad. Siempre habrá más. Pero realmente, ¿hay algo más importante que ESTAR con aquella persona a la que más quieres? a veces no es necesario ni jugar, basta con estar a su lado, observando, sin intervenir ni guiar su juego. Solo acompañándoles. O mejor dicho, acompañándoles solo a ellos/as.

Lidia Aguilera.

#Familiar #GranAngular.

(*) Cuando desde el coaching se habla de presencia, incluimos en el concepto la capacidad para no emitir juicios, pero creo que para el ámbito familiar es suficiente con que entendamos la importancia de ESTAR presentes con nuestros/as hijos/as.

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