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Norgara

Tres burbujas y el 80%

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Vivimos un tiempo de burbujas. Ansiedad por crecer, llenar, hacer. Es como si nos hubiéramos quedado con la mitad de la vida: inspirar, inspirar e inspirar. Se nos ha olvidado que la vida es polaridad, y por tanto también es espirar.

UpSomos muy conscientes de la burbuja inmobiliaria y la financiera. También la que obviamos ridículamente en el fútbol y en otros ámbitos.

Yo quiero hablar de otras tres que están creciendo peligrosamente sin que nadie dé la voz de alarma: La burbuja de la innovación, del emprendizaje y del poder/control. Y es que ante el miedo que genera esta situación de incertidumbre nos queremos agarrar a cualquier clavo ardiendo.

La innovación y el emprendizaje son los que nos van a sacar de esta crisis, así que proclamémoslas por doquier. ¡Todos a por ellas! Quien no innove o emprenda de pie cara a la pared; ellos se lo han buscado.

La intención puede ser buena, pero los procesos de cambio no funcionan así; ni incluso los cambios disruptivos. De esta crisis saldremos como lo que somos ahora, no lo que seremos. La innovación servirá para regenerar un tejido que irá creciendo poco a poco y en el futuro tendrá un impacto más significativo, pero es lo que no cambia, por decir algo ese 80% que no cambia, el que nos va a sostener en estos momentos.

En los procesos de cambio la clave está en identificar aquello que no tiene que cambiar, que nos constituye en la esencia de lo que somos, aquello sobre lo que nos mantendremos en la inestabilidad del proceso mientras lo nuevo todavía no sabe cómo articularse. Una vez garantizado ese 80% podemos soltar el 20% restante que ya no nos sirve e incorporar un 20% nuevo.

Por lo tanto, pongamos el foco principal en identificar ese 80% y fortalecerlo. Después en ver qué hay que dejar de hacer (20% a dejar atrás). Si no hacemos sitio, no podrá entrar nada nuevo. Para finalmente atender (pero en su dimensión) ese nuevo 20% que queremos incorporar.

La tercera burbuja es creer que podemos conseguir aquello que nos proponemos. Basta con poner los recursos necesarios y ser perseverantes que conseguiremos las metas deseadas. Vivimos en la ilusión de controlar nuestras vidas y el entorno. Nos olvidamos que formamos parte de un sistema más grande que nosotros y nuestros objetivos particulares. No queremos mirar aquello que no controlamos. O aquello que no hace daño o nos molesta. Intentamos excluir un parte de nosotros, de la sociedad, de la vida. Cada cierto tiempo la naturaleza nos pone en nuestro sitio. Pero somos obstinados.

No va a ser el control o la sensación de poder la que nos ayude a vivir esta época de incertidumbre y complejidad. Así que cuanto antes vayamos desinflando la burbuja mejor nos irá.

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